Ormuz: el estrecho que reescribió el mercado energético
El ataque de EEUU e Israel sobre Irán el 28 de febrero desencadenó la mayor interrupción energética desde los años 70. En 40 días, el tránsito por Ormuz cayó de 107 buques diarios a 9. El Canal de Panamá, beneficiario inesperado.
El ataque sorpresa de EEUU e Israel sobre Irán el 28 de febrero desencadenó la mayor interrupción del suministro energético desde los años 70. En menos de 40 días, el tránsito por el Estrecho de Ormuz cayó de 107 buques diarios a 9. Pero el cierre ya no es solo un arma de guerra: es el borrador de un nuevo orden energético.
El estrecho que Irán no iba a cerrar
El 11 de febrero de 2026, Benjamin Netanyahu llegó a la Casa Blanca con un argumento que convenció a Donald Trump: Irán era demasiado débil para cerrar el Estrecho de Ormuz. Diecisiete días después, con los primeros misiles sobrevolando el Golfo Pérsico, ese cálculo se reveló como el error estratégico más costoso del conflicto.
Desde el 28 de febrero, cuando EEUU e Israel lanzaron ataques aéreos coordinados sobre Irán —mientras transcurrían negociaciones diplomáticas— el paso marítimo más importante del planeta entró en colapso. El tránsito de buques cayó un 70% en las primeras 48 horas. Para el 1 de abril, el crudo Brent había alcanzado $126 por barril, su nivel más alto en cuatro años, y más de 800 embarcaciones permanecían varadas en el Golfo Pérsico.
Tránsito diario de buques por Ormuz
Buques cruzando el estrecho por día · Feb–Abr 2026
Precio del crudo Brent durante la crisis
USD por barril · Feb–Abr 2026 (estimado con hitos clave)
Fuentes: MarineTraffic · Lloyd's List · Kpler · Wikipedia (Crisis del Estrecho de Ormuz de 2026) · elaboración Nexo
Un cierre que se volvió sistema
Lo que comenzó como represalia militar evolucionó rápidamente en algo más estructurado. El 9 de marzo, Irán anunció que garantizaría paso seguro a los países que expulsaran embajadores de EEUU e Israel. Era la primera señal de que Ormuz dejaría de ser un bien común para convertirse en moneda de negociación geopolítica.
Para abril, el mecanismo estaba formalizado: los armadores que quisieran cruzar debían contactar intermediarios de la Guardia Revolucionaria, presentar información detallada sobre su embarcación, carga y tripulación, y pagar hasta dos millones de dólares por tránsito, en yuanes chinos o criptomonedas. Irán avanza además una ley parlamentaria para consagrar este sistema de peajes en su legislación nacional, independientemente de cómo termine la tregua.
El patrón es claro: Irán nunca cerró su propio flujo de petróleo. Mantuvo sus exportaciones en niveles cercanos a los previos a la guerra mientras paralizaba el comercio de todos los demás. No es un bloqueo simétrico: es un control selectivo diseñado para maximizar ingresos y presión política simultáneamente.
La tregua que no abre el estrecho
El 8 de abril, horas antes del vencimiento de su propio ultimátum, Trump anunció un alto al fuego de dos semanas mediado por Pakistán. La condición explícita: Irán debía reabrir Ormuz. Ese mismo día, Israel bombardeó Beirut en el ataque más intenso sobre Líbano desde el inicio del conflicto. Irán respondió cerrando el estrecho nuevamente.
Para el 11 de abril, el tráfico seguía siendo 90% inferior a los niveles normales. Las aseguradoras marítimas, sin cobertura de riesgo de guerra, mantienen paralizados a los grandes petroleros independientemente de lo que digan los acuerdos políticos. Es la tercera vez que Trump extiende el mismo plazo. El mercado de predicciones Polymarket estimaba solo un 25% de probabilidad de apertura real antes de fin de abril.
EL ESTRECHO
QUE PARALIZÓ
AL MUNDO
Cronología de la crisis de Ormuz: de 107 buques diarios a 9 en 40 días. La mayor interrupción energética desde los años 70.
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El efecto Panamá
Quién gana cuando Ormuz pierde
El cierre del estrecho no interrumpió el comercio marítimo global por igual. Los buques que transportan crudo del Golfo hacia Asia se vieron forzados a buscar alternativas. Algunas recalan en rutas del Pacífico que pasan por el Canal de Panamá. Los tránsitos por el Canal subieron a entre 38 y 41 diarios, frente a los 34–36 planificados. Los ingresos del Canal de Panamá superaron su plan en entre 8% y 10%.
Arabia Saudita activó su oleoducto alternativo Abqaiq–Yanbu, que conecta el Golfo Pérsico con el Mar Rojo sin pasar por Ormuz. Corea del Sur recortó exportaciones por escasez de crudo. La crisis redistribuyó temporalmente la geografía del comercio energético, con beneficios concretos para infraestructuras que quedaron fuera del conflicto.
El nuevo Ormuz ya no es el de antes
Incluso en el escenario más optimista —una tregua sostenida y la retirada del control iraní— el estrecho habrá cambiado. Las aseguradoras tardarán meses en normalizar primas. Los armadores habrán diversificado rutas. Los contratos de largo plazo se renegociarán con cláusulas de fuerza mayor que antes no existían.
Pero el cambio más profundo es normativo. Irán está construyendo el argumento legal —y pronto legislativo— de que el estrecho atraviesa aguas territoriales iraníes y puede ser regulado, gravado y condicionado. La Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar garantiza el tránsito de paso; Irán no lo niega, pero está redefiniendo en qué condiciones ocurre.
El Netanyahu que convenció a Trump de que Irán no cerraría Ormuz tenía razón en algo: Irán no quería simplemente cerrar el estrecho. Quería convertirlo en un activo.
Metodología: Los datos de tránsito diario provienen de análisis publicados por MarineTraffic entre el 28 de febrero y el 11 de abril de 2026, citados por EFE, NBC News, CNN y La Jornada. Los datos históricos de tránsito normal (107 buques/día) corresponden a promedios de Lloyd's List previos al conflicto. Los precios del Brent son de mercado público. El impacto en el Canal de Panamá fue reportado por La Prensa Panamá con base en datos de la Autoridad del Canal.

