El precio de prometer demasiado: Las expectativas insatisfechas le pasan factura a la derecha
Por Daniel Zovatto síguelo en X en @Zovatto55 y en Substack

El precio de prometer demasiado: Las expectativas insatisfechas le pasan factura a la derecha

Milei con 63% de desaprobación, Kast con 51%, Trump en su peor marca del segundo mandato y Bolivia en estado de crisis con bloqueos y cuatro muertos. Zovatto analiza el colapso simultáneo de cuatro gobiernos de derecha y lo que viene en Perú, Colombia y Brasil.

Daniel Zovatto

Daniel Zovatto

Director y editor · RADAR LATAM 360 · @Zovatto55

Análisis político · América Latina


El giro del péndulo político hacia la derecha, que durante los últimos tres años ha venido reconfigurando el mapa electoral de América Latina, surgió acompañado de una promesa clara: corregir los déficits de crecimiento, seguridad y gobernabilidad atribuidos a los gobiernos de izquierda. Entre 2023 y la actualidad, once de las catorce elecciones presidenciales celebradas en la región fueron ganadas por fuerzas de derecha o centroderecha. Solo tres excepciones rompieron esa tendencia: los triunfos de Claudia Sheinbaum en México, Bernardo Arévalo en Guatemala y Yamandú Orsi en Uruguay.

Sin embargo, esa nueva ola conservadora enfrenta actualmente su prueba de fuego. A pocos años o incluso meses de haber llegado al poder, varios de estos gobiernos muestran señales crecientes de desgaste político, deterioro económico, crisis sociales y pérdida de apoyo ciudadano. Cuatro casos —Javier Milei en Argentina, Rodrigo Paz en Bolivia, José Antonio Kast en Chile y, fuera de la región pero dentro del mismo hemisferio, Donald Trump en Estados Unidos—, revelan una tendencia convergente: creciente polarización, un sostenido derrumbe en los niveles de aprobación presidencial y desafíos crecientes de gobernabilidad.

DESAPROBACIÓN · MAYO 2026

Cuatro gobiernos, cuatro crisis de desaprobación

63%
Milei — Argentina
desaprobación · mayo 2026
51%
Kast — Chile
desaprobación · mayo 2026
🚨
Paz — Bolivia
4 muertos · bloqueos · crisis
59.9%
Trump — EE.UU.
desaprobación · mayo 2026

Fuentes: Criteria · Silver Bulletin · CB Global Data · nexo.la

Giro ideológico y voto de castigo

No se trató únicamente de un giro ideológico hacia la derecha. Fue también una sucesión de voto de castigo a los partidos en el poder. Millones de ciudadanos golpeados por el estancamiento económico —y por la inflación como en el caso argentino—, la creciente inseguridad, la impunidad frente a la corrupción, la informalidad y el deterioro persistente de los servicios públicos —entre otros fenpomenos— decidieron castigar a los oficialismos de izquierda por su incapacidad —real o percibida— para ofrecer respuestas eficaces a problemas cada vez más urgentes. Más que votar por un proyecto doctrinario, amplios sectores del electorado —incluidos muchos jóvenes— votaron contra gobiernos que consideraban agotados, desconectados o incapaces de mejorar sus condiciones de vida. La ideología importaba, pero no era el factor decisivo. Lo central era otra cosa: la demanda de resultados concretos, rápidos y tangibles capaces de resolver sus problemas. Más que democracia se demandaba eficracia.

MAPA POLITICO · MAYO 2026

Orientacion politica de los gobiernos latinoamericanos

Haz clic sobre cada pais para ver gobierno y proximas elecciones.

IzquierdaDerechaPanamaElecciones 2026

Fuentes: Atlas Electoral LATAM · RADAR LATAM 360 · nexo.la · Mayo 2026

Las promesas de campaña no son contratos formales, pero en las democracias contemporáneas los electorados las interpretan cada vez más como compromisos de cumplimiento inmediato. Lo que hoy conecta a estos cuatro mandatarios no es únicamente una agenda similar sino una misma deuda política con electorados profundamente impacientes. Sus votantes no les otorgaron un cheque en blanco por afinidad ideológica, sino un mandato condicionado por expectativas pragmáticas: querían orden, estabilidad, crecimiento, transparencia y esperanza. En una región donde el voto castigo se ha vuelto una tendencia dominante desde 2018 a la fecha —salvo algunas excepciones—, las expectativas insatisfechas se convierten rápidamente en frustración y la frustración, a su vez, en desgaste político acelerado. Ningún gobierno parece haber calibrado plenamente la velocidad con la que hoy se consume el capital político ante las promesas incumplidas y la falta de resultados.

Ningún gobierno parece haber calibrado plenamente la velocidad con la que hoy se consume el capital político ante las promesas incumplidas y la falta de resultados.

Daniel Zovatto· RADAR LATAM 360 · RADAR LATAM 360 · 20 may 2026

Javier Milei — Argentina

Milei atraviesa —a dos años y cinco meses de haber llegado a la Casa Rosada— su momento político más delicado. Su nivel de desaprobación alcanzó en mayo el 63%, el registro más alto desde el inicio de su mandato, mientras que su aprobación cayó al 35,5%.   El deterioro es particularmente severo en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país, donde apenas un 32% evalúa positivamente su gestión y un 58% la considera “muy mala”. Según CB Global Data, el presidente argentino descendió al puesto 16 entre los 18 mandatarios latinoamericanos medidos en la región, superando únicamente a los presidentes de Venezuela —Delcy Rodríguez— y Perú — José María Balcázar— en respaldo interno.   Con estos números, una eventual reelección en 2027 —que hasta hace pocos meses parecía altamente probable— ha dejado de lucir asegurada. Un estudio difundido por Prensa Latina señala incluso que el 73,5% de los consultados no votaría por su reelección.

APROBACIÓN PRESIDENCIAL · MAYO 2026
Javier Milei — Argentina

Fuente: CB Global Data · mayo 2026

El deterioro de la imagen presidencial responde a una combinación de factores económicos, sociales y políticos. Un reciente análisis del Financial Times describió a Milei como un mandatario “golpeado por los escándalos y la desaceleración económica”, en un contexto donde la agenda pública comienza a estar dominada por investigaciones judiciales, conflictos internos y crecientes tensiones políticas.   La desaceleración de sectores clave como el comercio, la construcción y la industria, junto con la caída de los salarios reales y un desempleo que ya alcanza el 7,5%, han erosionado de manera sostenida el respaldo social al Gobierno. A ello se suman las investigaciones que afectan a figuras centrales del oficialismo, particularmente al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, así como la creciente confrontación del presidente con los medios de comunicación y las universidades públicas. En este panorama adverso, la única noticia relativamente positiva ha sido la desaceleración de la inflación en abril, que bajó del 3,4% registrado en marzo al 2,6%. Sin embargo, la inflación acumulada en lo que va del año ya alcanza el 12,3%, superando ampliamente la proyección oficial del Gobierno, que estimaba un 10,1% para todo 2026.  

El deterioro es particularmente severo en Buenos Aires: solo el 32% evalúa positivamente su gestión y el 58% la considera "muy mala". Puesto 16 de 18 en el ranking regional.

Javier Milei· Argentina · CB Global Data · mayo 2026

Rodrigo Paz — Bolivia

En Bolivia, la situación ha escalado en las últimas 48 horas hasta convertirse en la crisis política y social más grave desde la caída de Evo Morales en 2019. A apenas seis meses de haber llegado al poder, el presidente Rodrigo Paz enfrenta un escenario de creciente desestabilización, con La Paz parcialmente paralizada por bloqueos, enfrentamientos violentos y un severo desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos. Las protestas —que ya han dejado al menos cuatro muertos, decenas de heridos y más de un centenar de detenidos— alcanzaron el martes 19 de mayo su punto más crítico cuando manifestantes armados con petardos, piedras, palos e incluso dinamita intentaron avanzar hacia la Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio de Gobierno. El Ejecutivo sostiene que ya no enfrenta solamente protestas sociales legítimas, sino un intento deliberado de quebrar el orden democrático.  

La denominada “Marcha por la Vida”, impulsada por Evo Morales y sectores sindicales, campesinos e indígenas afines al MAS, llegó esta semana a La Paz tras recorrer el altiplano. El trasfondo de la crisis es económico y en gran medida es consecuencia de la pesada herencia que le dejó el MAS. El país andino atraviesa su peor deterioro macroeconómico desde la década de 1980, con inflación interanual de 14% en abril, escasez de dólares y una severa crisis fiscal derivada del agotamiento de reservas internacionales utilizadas durante años para sostener subsidios a los combustibles. Paz, que carece de mayoría legislativa y de una estructura partidaria sólida, agravó el malestar social tras eliminar parte de esos subsidios en sus primeros meses de gobierno, disparando el costo de vida y el descontento popular. Pese a ello, el canciller Fernando Aramayo descartó categóricamente cualquier posibilidad de renuncia y anunció que el Gobierno abrirá corredores humanitarios para abastecer la capital, mientras continúa el puente aéreo desde Santa Cruz y Cochabamba iniciado el 10 de mayo.  

La crisis adquirió además una dimensión regional e internacional inédita. Estados Unidos elevó dramáticamente el tono al denunciar que en Bolivia estaría en marcha un “intento de golpe de Estado” contra Rodrigo Paz. El subsecretario de Estado Christopher Landau afirmó que sectores derrotados en las elecciones de 2025, en alianza con redes criminales y grupos radicalizados, buscan remover al presidente mediante la violencia y el colapso institucional. Washington expresó respaldo explícito al gobierno boliviano y llamó a los países de la región a defender el orden democrático.  La Organización de Estados Americanos también salió en apoyo del mandatario boliviano. Durante la sesión extraordinaria del Consejo Permanente celebrada este miércoles, el secretario general Albert Ramdin respaldó a Paz como “presidente democráticamente elegido”, condenó toda forma de violencia y pidió diálogo político para evitar una mayor escalada. El Gobierno boliviano denunció formalmente ante la OEA un “atentado contra la democracia” y solicitó el envío de una misión internacional para verificar la situación en el país.  

Paz, para buscar bajar la tensión, anunció cambios en su gabinete “para acercarse más a la gente” y ofreció la conformación de un Consejo Económico Social que incluya a los actores movilizados y que funcione como un puente de negociación entre el Estado, los sectores productivos y los movimientos sociales.

Las pérdidas por los bloqueos superan los $50 millones al día en La Paz y El Alto. Bolivia atraviesa su crisis económica más grave desde los años 80.

Rodrigo Paz· Bolivia · RADAR LATAM 360 · 19 may 2026

José Antonio Kast — Chile

José Antonio Kast lleva apenas dos meses en La Moneda y ya enfrenta un acelerado desgaste político. Según la encuesta Criteria del 7 de mayo, su aprobación cayó dos puntos y se ubicó en 36%, mientras que la desaprobación alcanzó el 51%; un 13% de los encuestados declaró no tener aún una opinión definida sobre su gestión. La encuesta Plaza Pública Cadem del 14 de mayo confirma la tendencia: ninguna de las áreas clave del Gobierno supera el umbral del 50% de aprobación. Particularmente preocupante para el oficialismo es el desempeño en seguridad pública —el eje central sobre el cual Kast construyó su victoria presidencial—, donde el rechazo alcanza el 61%. Más aún, el 64% de los chilenos considera que el mandatario no tiene un plan claro para enfrentar la delincuencia, precisamente la principal promesa de su campaña.

APROBACIÓN PRESIDENCIAL · MAYO 2026
José Antonio Kast — Chile

Fuente: Criteria Research · 7 may 2026

Aunque Kast mantiene fortalezas personales relevantes —es percibido como “trabajador” (56%), “directo” (53%) y “competente” (50%)—, no logra traducir esos atributos en una conexión política más amplia con la ciudadanía, reflejando las dificultades de un liderazgo que todavía no consigue ampliar su base de apoyo más allá de su núcleo duro. El deterioro en las encuestas, sumado al persistente malestar por el alto costo de vida y a los resultados considerados insuficientes en materia de seguridad, llevó al presidente chileno a realizar el martes 19 —a tan solo 69 días de haber asumido— el ajuste de gabinete más rápido registrado desde el retorno a la democracia en 1990. La salida de la ministra de Seguridad Pública y vocera de Gobierno fue interpretada como un intento de golpe de timón destinado a reencauzar una administración que comienza a mostrar signos tempranos de desgaste.

CADEM PLAZA PÚBLICA · 14 MAY 2026
68%
Desaprobación comunicaciones
61%
Rechazo gestión seguridad
64%
Sin plan claro de seguridad
Atributos mejor evaluados: trabajador 56% · directo 53% · competente 50%

El 64% de los chilenos considera que no tiene un plan claro para enfrentar la delincuencia, precisamente la principal promesa de su campaña.

José Antonio Kast· Chile · Cadem Plaza Pública · 14 may 2026

Donald Trump — Estados Unidos

Donald Trump —a apenas 16 meses de haber regresado a la Casa Blanca— enfrenta el momento políticamente más complejo de su segundo mandato. Las encuestas más recientes muestran un deterioro sostenido de su imagen pública, particularmente en el frente económico, precisamente el terreno que históricamente constituyó uno de principales activos políticos. Según el promedio actualizado de Silver Bulletin al 20 de mayo de 2026, Trump registra un saldo neto de aprobación cercano a los -20 puntos, uno de los peores registros de toda su trayectoria política. El promedio de FiftyPlusOne lo ubica por debajo del 40% de aprobación, mientras diversos sondeos nacionales reflejan un creciente malestar ciudadano por la inflación —ubicada actualmente en 3.8%—, el aumento de la gasolina —con un precio promedio de alrededor de 4.50 dólares el galón— y del costo de vida y la desaceleración económica. Particularmente alarmante para la Casa Blanca es el deterioro entre los votantes independientes: cerca de siete de cada diez desaprueban hoy su gestión económica y una mayoría considera que las políticas de la administración están empeorando la situación económica en el corto plazo.

APROBACIÓN PRESIDENCIAL · MAYO 2026
Donald Trump — Estados Unidos

Fuente: FiftyPlusOne · 18 may 2026

El desgaste presidencial se produce además en un contexto especialmente delicado para el Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas de medio término del próximo 3 de noviembre. La historia política estadounidense muestra que el partido del presidente suele sufrir pérdidas significativas en los midterms, pero en esta ocasión crece dentro de Washington la percepción de que los republicanos podrían no solo perder el control de la Cámara de Representantes, sino también poner en riesgo su mayoría en el Senado. De confirmarse ese escenario, Trump enfrentaría la segunda mitad de su último mandato bajo un esquema de gobierno dividido, con profundas consecuencias para su capacidad de gobernar. Una Cámara bajo control demócrata bloquearía buena parte de su agenda legislativa, dificultaría la aprobación presupuestaria y abriría espacio para nuevas investigaciones parlamentarias sobre la administración y su entorno político. Más aún, una derrota republicana en noviembre erosionaría la autoridad interna de Trump dentro de su propio partido y debilitaría su capacidad de proyectar liderazgo tanto en política doméstica como internacional.

Cerca de siete de cada diez votantes independientes desaprueban su gestión económica.

Donald Trump· EE.UU. · Silver Bulletin / FiftyPlusOne · 20 may 2026

Incertidumbre electoral

Si el panorama de estos cuatro gobiernos ya resulta inquietante para la derecha hemisférica, el calendario electoral regional de los próximos cinco meses ofrece escasos motivos para el optimismo. Tres procesos presidenciales clave en América del Sur — Perú, Colombia y Brasil— muestran que el voto de castigo contra los oficialismos de izquierda no se traducen automáticamente en un respaldo garantizado a las fuerzas conservadoras. De hecho, en ninguna de estas contiendas la derecha tiene hoy asegurada la victoria.

En Perú, la segunda vuelta presidencial del 7 de junio entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se perfila como uno de los balotajes más inciertos, polarizados y tensos de las últimas décadas. La campaña está marcada menos por la adhesión a un proyecto político que por el temor al adversario. Según la encuesta de Ipsos publicada este miércoles 20 de mayo —la primera realizada tras la proclamación oficial de ambos candidatos por parte del Jurado Nacional de Elecciones el pasado 17 de mayo— Fujimori lidera con 39% de intención de voto frente al 35% de Sánchez. Sin embargo, el dato más relevante es otro: un 26% del electorado permanece indeciso o dispuesto a votar en blanco o nulo, un segmento que probablemente definirá el resultado final.

INTENCIÓN DE VOTO · SEGUNDA VUELTA
Perú — 7 de junio de 2026
Comparación entre primera y segunda medición post-proclamación
Abr 2026 Keiko Fujimori · may 2026 Roberto Sánchez · may 2026 En blanco/viciado No precisa

Ipsos / Perú 21 · N=1,210 · Margen de error ±2.8% · Campo: 16-17 may 2026

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Análisis nexo.la · 10 conclusiones de la encuesta Ipsos/Perú21
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  1. Keiko Fujimori lidera la intención de voto nacional. Con 39% frente al 35% de Roberto Sánchez en la segunda medición (mayo), Fujimori mantiene una ventaja de 4 puntos dentro del margen de error (±2.8%), lo que técnicamente hace la carrera competitiva pero con inclinación fujimorista.
  2. La ventaja de Keiko se amplió ligeramente entre mediciones. En abril ambos candidatos empataban en 38%-38%. En mayo Keiko subió 1 punto y Sánchez cayó 3, sugiriendo una tendencia favorable a Fujimori en el corto plazo.
  3. Lima es el bastión más sólido de Keiko. En la capital obtiene 54% vs. 23% de Sánchez, una ventaja aplastante de 31 puntos que además creció desde abril (50% vs. 25%). Lima concentra el 33.2% del peso electoral ponderado, lo que es decisivo.
  4. Sánchez domina el voto rural con claridad. En zonas rurales Sánchez obtiene 49% vs. 26% de Keiko, una ventaja de 23 puntos, aunque también cedió terreno: en abril sacaba 55%. El voto rural (21.3% del padrón) es insuficiente para compensar la desventaja limeña.
  5. El interior urbano está técnicamente empatado. En otras ciudades el resultado es 35% (Keiko) vs. 36% (Sánchez), un virtual empate que convierte al interior urbano en el campo de batalla más disputado y determinante.
  6. La región Sur es el territorio más favorable a Sánchez. Con 59% vs. 14% de Keiko, el Sur es la región donde Sánchez tiene su mayor ventaja. La región Centro también le favorece (44% vs. 34%). En contraste, el Norte y el Oriente son más parejos o inclinan a Keiko.
  7. El voto duro de Fujimori retiene casi en su totalidad a sus electores de primera vuelta. El 94% de quienes votaron por Keiko en primera vuelta la respaldan en segunda. En cambio, del electorado de López Aliaga, solo el 64% migra a Keiko y un 14% va a Sánchez, lo que muestra una fuga relevante.
  8. El potencial electoral de Keiko ha mejorado notablemente, pero su rechazo sigue alto. Su T2B subió de 19% en febrero a 44% en mayo. Sin embargo, su B2B bajó de 76% a 48%, aún muy elevado. Más de 4 de cada 10 peruanos la rechazan de forma definitiva o probable.
  9. Sánchez mejoró su reconocimiento, pero su techo también es ajustado. Pasó de un T2B de apenas 7% en febrero a 39% en mayo, un crecimiento enorme en poco tiempo. Su B2B es de 47%, ligeramente menor al de Keiko. Sin embargo, aún tiene un 8% que no lo conoce, lo que puede representar tanto oportunidad como fragilidad.
  10. El voto blanco/viciado y la indecisión siguen siendo un factor relevante. El 14% declara votar en blanco o viciar su voto y el 12% no precisa. Sumados representan el 26% del electorado, con capacidad de alterar el resultado final.
Conclusión general: La encuesta retrata una segunda vuelta muy competitiva, con Keiko favorecida por Lima y el Norte, y Sánchez con base rural y sureña. La clave del resultado estará en la redistribución del voto blanco/indeciso y en qué tan eficientemente cada candidato moviliza a su electorado en el interior urbano.

Análisis: nexo.la · Fuente: Ipsos/Perú21, segunda medición mayo 2026

Fujimori, que aspira a la presidencia por cuarta vez, carga todavía con el peso de sus tres derrotas sucesivas anteriores —en 2011, 2016 y 2021— y con un antifujimorismo estructural que, aunque menos intenso que en procesos previos, continúa siendo uno de los principales factores de rechazo político en el país. Sánchez, exministro del gobierno de Pedro Castillo y heredero político parcial del voto castillista y de su simbólico “sombrero”, concentra su apoyo en el sur y centro andino, las regiones más afectadas por la represión posterior a la caída de Castillo y también las más golpeadas por la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades. El elemento decisivo de esta elección parece ser, nuevamente, el antivoto cruzado: ninguno de los dos candidatos despierta entusiasmo mayoritario —Fujimori sacó 17% y Sánchez 12% en la primera vuelta del pasado 12 de abril—; ambos movilizan, sobre todo, el rechazo al otro. Perú enfrenta así otro balotaje dominado por la lógica del “mal menor”, reflejo de una crisis de representación y legitimidad que sigue sin resolverse.

En Colombia, la primera vuelta del 31 de mayo encuentra a la derecha dividida y de momento en desventaja según las encuestas. El ponderador de La Silla Vacía sitúa al candidato de izquierda Iván Cepeda entre el 38% y el 40% de intención de voto en primera vuelta, una ventaja suficiente para llegar primero pero insuficiente —de momento— para ganar sin segunda vuelta. La derecha, en cambio, llega fragmentada y enfrentada: Abelardo de la Espriella ronda el 33% y Paloma Valencia el 17% según AtlasIntel, compitiendo entre sí por el segundo puesto en lugar de construir una alternativa sólida frente a Cepeda. Otras encuestas muestran un escenario de mayor cercanía entre ambos candidatos conservadores. El escenario de segunda vuelta es, sin embargo, el que más inquieta a la izquierda: en una simulación entre Valencia y Cepeda, Valencia alcanzaría el 48,3% contra el 45,6% del candidato de izquierda, con el voto de los indecisos como árbitro final. La paradoja colombiana es que la derecha puede perder la primera vuelta y ganar la segunda, pero solo si logra unirse a tiempo.

INTENCIÓN DE VOTO · PRIMERA VUELTA + SIMULACIÓN 2ª VUELTA
Colombia — 31 de mayo de 2026
Primera vuelta · real
Iván Cepeda — Izquierda De la Espriella — Derecha Paloma Valencia — Derecha Otros/Indecisos
Simulación 2ª vuelta (Valencia vs. Cepeda)
Paloma Valencia — Derecha Iván Cepeda — Izquierda Voto en blanco / árbitro
⚠️ Simulación hipotética — asume unificación de la derecha detrás de Valencia. Fuente: Zovatto / RADAR LATAM 360

Fuentes: AtlasIntel · La Silla Vacía · RADAR LATAM 360 · mayo 2026

En Brasil, donde la primera vuelta presidencial se celebrará el 4 de octubre —y, de ser necesario, el balotaje tendrá lugar el 25 del mismo mes, como ha sido habitual en la política brasileña reciente—, la candidatura de Flávio Bolsonaro acaba de sufrir el golpe más severo de su precampaña. Hasta hace pocas semanas, el senador lideraba algunas encuestas o se mantenía en empate técnico con el presidente Lula da Silva. Sin embargo, una investigación de The Intercept Brasil —dada a conocer durante estos últimos días— reveló que Flávio habría negociado el pago de unos 24 millones de dólares provenientes de Daniel Vorcaro, expropietario del Banco Master y actualmente encarcelado por fraude multimillonario —10 mil millones de dólares—, para financiar una película biográfica sobre su padre, el presidente Jair Bolsonaro.

El impacto político y electoral fue inmediato. Según la última encuesta de AtlasIntel/Bloomberg, Lula pasó a liderar con 49,1% frente a 42,6% de Flávio Bolsonaro, cuando apenas semanas atrás ambos aparecían virtualmente empatados, con 47,8% y 47,5% respectivamente. El escándalo —ya bautizado informalmente como “Flaviogate”— también encendió alarmas en el centro político: partidos como União Brasil, Partido Progressista y Republicanos, que evaluaban sellar alianzas con el bolsonarismo, decidieron postergar cualquier definición de coalición ante el temor de nuevas revelaciones. Los próximos días serán decisivos para medir la profundidad del daño: si la caída de Flávio se estabiliza, se profundiza o logra revertirse. Por ahora, la derecha brasileña carece de un plan B claro y competitivo para enfrentar a Lula en 2026.

INTENCIÓN DE VOTO · PRIMERA VUELTA
Brasil — 4 de octubre de 2026
Impacto del escándalo "Flaviogate" en las encuestas
Antes de Flaviogate Lula da Silva · may 2026 Flávio Bolsonaro · may 2026

AtlasIntel / Bloomberg · mayo 2026

Cuatro gobiernos, cuatro contextos y una misma advertencia. Milei, Paz, Kast y Trump no están perdiendo apoyo principalmente por razones ideológicas, sino por una causa más elemental y más implacable: la brecha entre lo prometido y lo entregado.

Daniel Zovatto· RADAR LATAM 360 · RADAR LATAM 360 · 20 may 2026

Resumiendo: cuatro gobiernos, cuatro contextos y una misma advertencia. Milei, Paz, Kast y Trump no están perdiendo apoyo principalmente por razones ideológicas, sino por una causa más elemental y más implacable: la brecha entre lo prometido y lo entregado. Llegaron al poder montados sobre el hartazgo ciudadano y prometieron orden, seguridad, crecimiento y eficacia. Hoy empiezan a pagar el costo político de no estar cumpliendo, al ritmo y con la contundencia esperada, las expectativas que ellos mismos contribuyeron a elevar.

En este ciclo político, la lealtad electoral es condicional, el voto es pragmático, las lunas de miel son breves y la paciencia social se agota rápido. El voto castigo que sepultó a los oficialismos anteriores no desapareció con la victoria de estos líderes: quedó latente, se transformó en frustración, se expresa en las encuestas y puede volver a manifestarse en las urnas. Quienes llegaron prometiendo ser la solución corren ahora el riesgo de convertirse en el próximo objeto del castigo ciudadano.

La paradoja es evidente: cuatro líderes de derecha que llegaron al poder surfeando la ola del descontento enfrentan hoy esa misma ola en contra. Y el calendario electoral tampoco ofrece certezas. En Perú, Colombia y Brasil, así como en las legislativas de medio término de Estados Unidos, la derecha tampoco tiene garantizada la victoria. En América Latina —y en buena parte del hemisferio— el péndulo sigue moviéndose, pero ya no responde a fidelidades ideológicas estables, sino a una exigencia mucho más dura: gobernar bien, dar resultados y hacerlo a tiempo.


Fuentes: RADAR LATAM 360 · Criteria Research · Cadem Plaza Pública · CB Global Data · Silver Bulletin / FiftyPlusOne · Prensa Latina · Financial Times · AtlasIntel/Bloomberg · Ipsos Perú · La Silla Vacía · ACP.

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