Trump afirma que el líder iraní Khamenei ha muerto tras ataque conjunto
La presunta muerte del líder supremo iraní tras ataques israelíes marca un punto de inflexión estratégico. El vacío de poder en Teherán eleva el riesgo regional y amenaza con tensar el mercado energético global.
La guerra en Medio Oriente cruzó un umbral.
Donald Trump afirmó el 28 de febrero de 2026 que el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, murió tras los ataques aéreos sobre Teherán. Israel respaldó esa versión. Irán no lo ha confirmado. Si se valida, no sería la caída de un jefe de gobierno, sino la eliminación del centro político y religioso del sistema iraní, en el poder desde 1989.
"Khamenei, one of the most evil people in History, is dead. This is not only Justice for the people of Iran, but for all Great Americans, and those people from many Countries throughout the World, that have been killed or mutilated by Khamenei..." - President Donald J. Trump pic.twitter.com/oXZTFGg5pS
— The White House (@WhiteHouse) February 28, 2026
Khamenei concentraba el control de las Fuerzas Armadas, la Guardia Revolucionaria y la política nuclear. Su ausencia abriría una transición formal vía la Asamblea de Expertos, pero el poder real pasaría por el aparato militar. El riesgo inmediato: disputa interna, endurecimiento del régimen y uso del conflicto externo como mecanismo de cohesión.
President Donald J. Trump Monitors U.S. Military Operations in Iran: Operation Epic Fury, February 28, 2026 pic.twitter.com/OfnMkmBZ8G
— The White House (@WhiteHouse) February 28, 2026
El impacto trasciende lo político. Por el Estrecho de Ormuz transita cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier escalada que afecte esa ruta presionaría el precio del crudo, elevaría la volatilidad financiera y reactivaría tensiones inflacionarias globales. Si se confirma su muerte, el conflicto dejaría de ser periférico y entraría en una fase estructuralmente más inestable.
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