Reacciones internacionales tras reportes de bombardeos en Venezuela y versiones sobre la captura de Maduro
Reportes sobre bombardeos de EE. UU. en Venezuela y la supuesta captura de Nicolás Maduro desataron reacciones regionales. Colombia activó seguridad fronteriza y pidió al Consejo de Seguridad de la ONU evaluar la situación.
Una ola de reacciones oficiales y mensajes de alerta recorrió la región luego de que circularan en redes sociales y medios internacionales reportes no confirmados sobre bombardeos en Caracas atribuidos a Estados Unidos y versiones sobre la supuesta captura de Nicolás Maduro. Hasta el momento, no existe confirmación oficial independiente que valide esos hechos.
Desde Estados Unidos, cuentas vinculadas al entorno del presidente Donald Trump difundieron mensajes que hablaban de una operación “a gran escala”, mientras figuras republicanas como Marco Rubio aseguró que Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela y que es el líder del Cártel de los Soles. Ninguna de estas afirmaciones ha sido respaldada por comunicados formales del Departamento de Estado o el Pentágono.
Desde Europa, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, informó que sostuvo conversaciones con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y con el embajador europeo en Caracas. Señaló que la UE monitorea de cerca la situación en Venezuela, reiteró que Nicolás Maduro carece de legitimidad y llamó a la contención, subrayando que deben respetarse el derecho internacional y la Carta de la ONU, con prioridad en la seguridad de los ciudadanos europeos en el país.
En la región, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, informó la activación de un consejo de seguridad nacional y el despliegue preventivo de fuerza pública y asistencia humanitaria en la frontera, ante el riesgo de una entrada masiva de refugiados. Petro pidió además convocar de inmediato al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para evaluar la legalidad internacional de una eventual agresión.
Desde Caracas, voceros del oficialismo denunciaron ataques a instalaciones estratégicas y afirmaron desconocer el paradero de Maduro, exigiendo una “fe de vida”. Medios estatales venezolanos y canales internacionales difundieron imágenes de explosiones y movimientos militares, sin verificación independiente.
El episodio subraya un patrón ya conocido: información fragmentada, alto ruido en redes y decisiones políticas tomadas bajo presión. Mientras no haya confirmación oficial y verificable, el escenario sigue siendo de incertidumbre máxima, con implicaciones humanitarias y geopolíticas inmediatas para Venezuela y sus vecinos.
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