Mini-hígados inyectables: la alternativa al trasplante que el MIT probó con éxito
Ingenieros del MIT crearon "hígados satélite" inyectables que funcionaron 8 semanas en ratones, una alternativa sin cirugía para los más de 10,000 pacientes en lista de espera de trasplante hepático en EE.UU.
Hitos en ingeniería de tejido hepático
Una década de investigación del laboratorio Bhatia (MIT) hacia alternativas al trasplante de hígado
Fuente: MIT News, Cell Biomaterials · Gráfica: Nexo
Qué pasó
Un equipo del MIT liderado por la profesora Sangeeta Bhatia publicó en la revista Cell Biomaterials los resultados de un procedimiento que inyecta células hepáticas (hepatocitos) junto con microesferas de hidrogel en tejido graso del cuerpo. Las células se organizan, forman conexiones con vasos sanguíneos cercanos y comienzan a producir las enzimas y proteínas que normalmente genera el hígado.
En ratones, los injertos mantuvieron su viabilidad y función durante al menos ocho semanas, el período completo del estudio. Las células secretaron proteínas especializadas al torrente sanguíneo del huésped, lo que sugiere potencial como tratamiento a largo plazo.
Por qué importa
El hígado humano participa en unas 500 funciones esenciales, desde la coagulación sanguínea hasta el metabolismo de fármacos. Más de 10,000 personas en EE.UU. están en lista de espera para un trasplante, y muchas no califican porque su estado de salud no les permite tolerar la cirugía.
Los "hígados satélite" ofrecen dos ventajas clave: no requieren cirugía (se inyectan con jeringa guiada por ultrasonido) y no necesitan estar cerca del hígado enfermo. Pueden funcionar desde el tejido graso abdominal, el bazo o cerca de los riñones, siempre que tengan acceso a vasos sanguíneos.
Cómo funciona
La innovación está en las microesferas de hidrogel. Cuando están densamente empacadas se comportan como un líquido, lo que permite inyectarlas con jeringa. Una vez dentro del cuerpo, recuperan su estructura sólida y crean un nicho donde los hepatocitos se asientan y se conectan con la circulación del huésped.
La mezcla también incluye fibroblastos —células de soporte que ayudan a los hepatocitos a sobrevivir y promueven el crecimiento de vasos sanguíneos hacia el injerto—. El monitoreo posterior se realiza por ultrasonido, sin necesidad de procedimientos invasivos.
Qué sigue
Los pacientes que reciban esta terapia probablemente necesitarían inmunosupresores, pero los investigadores ya exploran dos rutas para eliminarlo: desarrollar hepatocitos "invisibles" al sistema inmune, o usar las propias microesferas como vehículo para liberar inmunosupresores de forma localizada.
La tecnología podría servir como alternativa permanente a la cirugía o como puente al trasplante, manteniendo la función hepática mientras el paciente espera un órgano donante.
La investigación fue financiada por el National Cancer Institute, los NIH, el programa Wellcome Leap HOPE, la NSF y el Howard Hughes Medical Institute.