Mini-hígados inyectables: la alternativa al trasplante que el MIT probó con éxito
Anne Trafton | MIT News

Mini-hígados inyectables: la alternativa al trasplante que el MIT probó con éxito

Ingenieros del MIT crearon "hígados satélite" inyectables que funcionaron 8 semanas en ratones, una alternativa sin cirugía para los más de 10,000 pacientes en lista de espera de trasplante hepático en EE.UU.

TECNOLOGÍA · Bioingeniería
10,000+
Pacientes en lista de espera para trasplante hepático en EE.UU.
8 sem.
Viabilidad demostrada de los injertos inyectables en ratones

Hitos en ingeniería de tejido hepático

Una década de investigación del laboratorio Bhatia (MIT) hacia alternativas al trasplante de hígado

2013 Primer paso
Células madre convertidas en hepatocitos
El laboratorio logra generar hepatocitos maduros a partir de células madre pluripotentes inducidas, abriendo la puerta a la producción escalable de células hepáticas funcionales.
2017 Expansión in vivo
Tejido hepático que se expande tras el trasplante
Demuestran que tejido hepático organizado en subunidades con tres tipos de células puede expandirse una vez implantado quirúrgicamente, multiplicando su capacidad funcional dentro del cuerpo.
2022 Modelado
Modelo de regeneración hepática
Desarrollan un modelo de tejido que revela los actores clave en la regeneración del hígado, identificando señales moleculares que permiten a los hepatocitos recuperar función después de una lesión.
2024 Farmacología
Ritmos circadianos y eficacia de fármacos hepáticos
Descubren que el reloj biológico del hígado influye en cómo procesa los medicamentos, un hallazgo que podría optimizar la dosificación de terapias hepáticas y anticancerígenas.
2026 Hoy
Mini-hígados inyectables sin cirugía
El equipo logra inyectar hepatocitos con microesferas de hidrogel que forman "hígados satélite" funcionales durante 8 semanas en ratones, eliminando la necesidad de cirugía y abriendo una alternativa real al trasplante.

Fuente: MIT News, Cell Biomaterials · Gráfica: Nexo

Qué pasó

Un equipo del MIT liderado por la profesora Sangeeta Bhatia publicó en la revista Cell Biomaterials los resultados de un procedimiento que inyecta células hepáticas (hepatocitos) junto con microesferas de hidrogel en tejido graso del cuerpo. Las células se organizan, forman conexiones con vasos sanguíneos cercanos y comienzan a producir las enzimas y proteínas que normalmente genera el hígado.

En ratones, los injertos mantuvieron su viabilidad y función durante al menos ocho semanas, el período completo del estudio. Las células secretaron proteínas especializadas al torrente sanguíneo del huésped, lo que sugiere potencial como tratamiento a largo plazo.

Por qué importa

El hígado humano participa en unas 500 funciones esenciales, desde la coagulación sanguínea hasta el metabolismo de fármacos. Más de 10,000 personas en EE.UU. están en lista de espera para un trasplante, y muchas no califican porque su estado de salud no les permite tolerar la cirugía.

Los "hígados satélite" ofrecen dos ventajas clave: no requieren cirugía (se inyectan con jeringa guiada por ultrasonido) y no necesitan estar cerca del hígado enfermo. Pueden funcionar desde el tejido graso abdominal, el bazo o cerca de los riñones, siempre que tengan acceso a vasos sanguíneos.

Cómo funciona

La innovación está en las microesferas de hidrogel. Cuando están densamente empacadas se comportan como un líquido, lo que permite inyectarlas con jeringa. Una vez dentro del cuerpo, recuperan su estructura sólida y crean un nicho donde los hepatocitos se asientan y se conectan con la circulación del huésped.

La mezcla también incluye fibroblastos —células de soporte que ayudan a los hepatocitos a sobrevivir y promueven el crecimiento de vasos sanguíneos hacia el injerto—. El monitoreo posterior se realiza por ultrasonido, sin necesidad de procedimientos invasivos.

Qué sigue

Los pacientes que reciban esta terapia probablemente necesitarían inmunosupresores, pero los investigadores ya exploran dos rutas para eliminarlo: desarrollar hepatocitos "invisibles" al sistema inmune, o usar las propias microesferas como vehículo para liberar inmunosupresores de forma localizada.

La tecnología podría servir como alternativa permanente a la cirugía o como puente al trasplante, manteniendo la función hepática mientras el paciente espera un órgano donante.


La investigación fue financiada por el National Cancer Institute, los NIH, el programa Wellcome Leap HOPE, la NSF y el Howard Hughes Medical Institute.

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