La región solo avanza cuando se crean empleos: el mensaje del Banco Mundial para 2026
La reducción de la pobreza en América Latina depende de la creación de empleos productivos, según el Banco Mundial. Sin trabajo formal no hay movilidad ni expansión empresarial.
América Latina inicia 2026 con una señal clara del Banco Mundial: la capacidad de reducir pobreza ha dependido casi por completo de la creación de empleos. Más de la mitad de la mejora entre 2022 y 2024 provino de ingresos laborales, no de aumentos de productividad ni cambios estructurales. Esto convierte al mercado laboral en el principal motor —y a la vez en el principal límite— para quienes buscan escalar profesionalmente o expandir un negocio.

El diagnóstico es directo: buena parte de la región trabaja, pero no necesariamente progresa. La informalidad sigue concentrando a 8 de cada 10 personas en situación de pobreza, una estructura que sostiene el ingreso inmediato pero restringe todo lo que permite crecer: estabilidad, trayectorias, financiamiento y construcción de patrimonio. El resultado es un mercado donde el riesgo no está en no conseguir trabajo, sino en quedar atrapado en actividades que no generen retorno.
El Banco Mundial identifica tres bloqueos que frenan la creación de empleo formal y productivo: un sistema educativo desconectado de las necesidades de las empresas, regulaciones que encarecen la formalidad y mercados financieros débiles, que dificultan escalar compañías capaces de contratar y competir.
Para quienes construyen carrera o emprendimientos, esto redefine la estrategia. No todas las oportunidades tienen el mismo potencial. Lo que sí recomienda el organismo es mirar hacia sectores donde la productividad puede crecer —agroindustria, turismo y energías limpias— porque ahí las habilidades generan mejor retorno y las empresas tienen más espacio para expandirse.
El mensaje de fondo es pragmático: el futuro profesional y empresarial dependerá de insertarse en actividades que generen empleos formales, productivos y con espacio para crecer. Si la región logra mover talento y capital hacia sectores más eficientes, la salida de la pobreza será más sólida y se abrirán caminos más claros para avanzar, consolidar ingresos y construir negocios con proyección real.
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