Cargando...
La inflación de alimentos cede, pero los precios altos fuerzan un cambio de hábito en el consumidor
Photo by Peter Bond / Unsplash

La inflación de alimentos cede, pero los precios altos fuerzan un cambio de hábito en el consumidor

Aunque la tasa de inflación de alimentos se modera, los precios siguen siendo elevados, forzando un cambio en los hábitos del consumidor. Para Panamá, esta 'inflación pegajosa' impacta directamente el costo de las importaciones y el presupuesto de los hogares.

Aunque la tasa de inflación de alimentos en EE. UU. se ha desacelerado, no hay que confundirlo con una bajada de precios. 🛒 Los costos de la canasta básica siguen siendo significativamente más altos que antes de la pandemia, una realidad que golpea directamente el bolsillo de los consumidores. Para Panamá, una economía dolarizada y muy dependiente de las importaciones, esta “inflación pegajosa” se ha convertido en el nuevo escenario a gestionar para el poder adquisitivo.

El alivio en la tasa de inflación significa que los precios suben más lento, no que están bajando. Esta distinción es clave para entender por qué los consumidores siguen sintiendo la presión financiera. Como resultado, están cambiando sus hábitos de compra: optan por marcas más económicas, buscan ofertas de forma más agresiva y reducen gastos en restaurantes, un fenómeno que en EE.UU. ya apodan la “economía del aperitivo”, donde los comensales piden platos más pequeños para controlar la cuenta.

En Panamá, el impacto es doble. Por un lado, los bienes importados, especialmente de EE. UU., llegan con estos precios ya consolidados al alza. Por otro, presiona los presupuestos familiares y obliga a los comercios locales a un difícil equilibrio entre absorber costos y no perder clientes. La sensación de que “todo está más caro” es persistente y se ha convertido en un factor económico de primer orden.

Este escenario plantea una pregunta fundamental tanto para empresas como para consumidores: ¿estamos ante un reajuste permanente en los niveles de precios que nos obliga a adaptar nuestro consumo a largo plazo, o todavía hay margen para que los mercados corrijan y ofrezcan un alivio real al bolsillo del consumidor?

Logo Nexo

Regístrate aquí para recibir nuestro newsletter