David Vélez: La rabia que creó un banco de US$50.000 millones
Una experiencia bancaria frustrante llevó a David Vélez a cuestionar el sistema financiero tradicional. De esa molestia nació Nubank, que pasó de startup en São Paulo a uno de los bancos digitales más valiosos de América Latina.
David Vélez creció en Medellín y emigró con su familia tras episodios de violencia en los años 90, una experiencia que moldeó su visión de riesgo y oportunidad. Su formación en Stanford University y su paso por firmas como Goldman Sachs, Morgan Stanley y Sequoia Capital lo expusieron al rigor del capital global y a modelos de escalabilidad que luego serían decisivos en su carrera.
En Brasil, enfrentó de primera mano la complejidad bancaria tradicional. De esa fricción nació la tesis que guiaría su mayor apuesta: un sistema financiero digital, simple y construido desde la experiencia del usuario. En 2013, junto a Cristina Junqueira y Edward Wible, fundó Nubank, con un producto inicial directo: una tarjeta de crédito sin comisiones, totalmente gestionada desde el móvil.
La estrategia competitiva fue clara: tecnología propia, estructura ligera y un modelo centrado en eficiencia operativa. En menos de una década, Nubank superó los 100 millones de clientes en la región, consolidándose como uno de los actores fintech más grandes por volumen y capitalización. Su rápida expansión retó a la banca tradicional y cambió el estándar de servicio en Latinoamérica.
La historia de Vélez muestra cómo una experiencia cotidiana —abrir una cuenta bancaria— puede convertirse en una oportunidad de innovación continental. Para emprendedores, su trayectoria sintetiza una lección central: las grandes disrupciones comienzan cuando alguien se toma en serio un problema que todos asumen como normal.
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