Alerta en la construcción: el premezclado cae más que el cemento en 2025
El cemento cerró 2025 con una caída moderada, pero el premezclado mostró un retroceso más profundo y una recuperación tardía. El reto para 2026 es si la obra ejecutada logra acompañar el repunte de fin de año.
El 2025 dejó una señal clara para la construcción: mientras el cemento gris cerró el año con una caída moderada (–3.1%), el concreto premezclado —el indicador que refleja obra realmente ejecutada— terminó más abajo (–6.5%). El diferencial es clave: fue un año en el que se compró más de lo que realmente se construyó.
La curva del cemento muestra estabilidad relativa y un rebote sólido en el cuarto trimestre. Pero ese repunte no se trasladó con igual fuerza al premezclado, señal de que la actividad en campo tardó en reaccionar.
Un primer semestre con caída más severa en la obra real
El premezclado registró descensos más profundos que el cemento: –27% en enero, caídas cercanas a –30% en abril–mayo y una recuperación muy lenta. Esto evidencia retrasos en ejecución física, no solo en la demanda de insumos.
La transición del esquema de la Ley de Interés Preferencial y el ritmo moderado de obras públicas contribuyeron al rezago. Mientras tanto, el cemento tocó fondo en abril (–18%) pero logró estabilizarse antes.
Una recuperación desfasada
Desde julio, el cemento pasó a variaciones positivas y cerró diciembre con +22%, su mejor dato anual. El premezclado, en cambio, no entró en terreno positivo hasta septiembre–octubre, lo que confirma un desfase de varios meses entre intención de obra (cemento) y ejecución real (premezclado).
Este desfase explica por qué el impulso del cuarto trimestre mejoró el ánimo del sector, pero no cambió la historia anual, que se mantuvo contractiva en obra ejecutada.
Exportaciones: marginales y volátiles
Las exportaciones de cemento se movieron entre 6% y 23% de la venta local, sin un patrón claro. Funcionan como válvula táctica frente a variaciones internas, no como estrategia consolidada.
Lectura estructural
Los datos combinados permiten una lectura más precisa del año: sin boom, sin colapso estructural, con recuperación parcial, más fuerte en insumos que en obra real, y con un desfase evidente entre compras y ejecución. El sector parece haber tocado piso en el segundo trimestre. Para 2026, el mercado estará observando dos variables críticas: si el premezclado confirma un cambio de tendencia y si la normalización del esquema de Interés Preferencial restaura el flujo de nuevos proyectos.
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