El "hack" de marketing mundialista que salvó a una startup antes de ser gigante: La historia de Laika
Hoy en día, Laika es una de las plataformas de comercio electrónico para mascotas más grandes de Latinoamérica, con millones de dólares en inversión y presencia en múltiples países. Sin embargo, en el año 2018, la empresa era solo un sueño frágil operando desde una pequeña oficina en Bogotá, Colombia, con un presupuesto de marketing que rozaba los cero dólares.
Los fundadores, los hermanos Manuela y Camilo Sánchez junto a Tulio Jiménez, se enfrentaban al peor escenario para cualquier negocio que arranca: el Mundial de Fútbol de Rusia.
Durante ese mes, el mundo se detiene. Las grandes marcas (cervezas, televisores, bancos) congelan el espacio publicitario en televisión, radio e internet invirtiendo millones de dólares. Era imposible competir por la atención de la gente. O te sumabas a la ola, o tu negocio desaparecía durante 30 días.
Fue entonces cuando el equipo de Laika decidió aplicar una estrategia de "guerrilla" digital que cambió su historia para siempre.
Encontrando el nicho en el caos mundialista
Mientras las agencias de publicidad se enfocaban en los jugadores, los goles y las camisetas, los fundadores de Laika miraron hacia un rincón que todos estaban ignorando: las mascotas de los futbolistas.
Monitoreando las redes sociales de los jugadores de la Selección Colombia, descubrieron que figuras como James Rodríguez, Radamel Falcao o Juan Fernando Quintero tenían perros que eran auténticas celebridades para sus seguidores.
El plan fue simple pero ejecutado con precisión quirúrgica. Crearon una campaña exprés llamada "El Mundial de las Mascotas". Mandaron a hacer camisetas personalizadas de la Selección Colombia diseñadas exclusivamente para perros, con los números y nombres de los cracks de la selección.
El envío que lo cambió todo
Sin dinero para pagarle a los futbolistas por una mención (lo cual habría costado miles de dólares), apostaron al factor emocional. Lograron contactar a los familiares de los jugadores en Colombia y les hicieron llegar las camisetas miniatura de regalo para sus perros, acompañadas de una carta escrita a mano que decía: "Sabemos que ellos también están apoyando desde casa".
El resultado superó cualquier expectativa. Las esposas y las madres de los jugadores se conmovieron tanto al ver a sus mascotas vestidas con la camiseta oficial que empezaron a subir fotos y videos a sus cuentas personales de Instagram de forma orgánica y gratuita.
De la noche a la mañana, las mascotas de los héroes del Mundial estaban usando productos de una pequeña startup llamada Laika ante los ojos de millones de fanáticos.
Del colapso web al éxito regional
La respuesta del público fue masiva. Los servidores de Laika, que en ese entonces eran bastante modestos, colapsaron debido a la cantidad de personas que entraban a buscar la camiseta de la selección para sus propios perros. El inventario que tenían planeado para todo el mes se agotó en cuestión de horas.
Ese "hack" de marketing durante el Mundial no solo les dio el flujo de caja que necesitaban para sobrevivir esos meses críticos, sino que validó su marca ante los inversionistas. Les demostró que el mercado de los "pet lovers" en la región era gigantesco y estaba dispuesto a consumir contenido y productos con una alta carga emocional.
La historia de Laika en aquel Mundial es una lección real de manual para cualquier emprendedor que lea Nexo: cuando no tengas el presupuesto de los gigantes, tu única opción es ser más rápido, más creativo y encontrar el lado humano que los algoritmos de las grandes corporaciones siempre pasan por alto.