El auge de los metales preciosos impulsa la extorsión del crimen organizado en la minería de México
El alza en los precios de plata y oro en México impulsa la extorsión y secuestro masivo en el sector minero, generando un entorno de inseguridad con impacto directo en la economía y la inversión.
El secuestro masivo de 10 mineros ocurrido en enero en Sinaloa, México, ha revelado un nuevo foco de riesgo para el sector minero en el país. El alza en los precios internacionales de la plata y el oro ha puesto a la minería en la mira del crimen organizado, que extorsiona y secuestra a trabajadores y empresas para obtener ganancias ilícitas.
Documentos de la Secretaría Nacional, filtrados por el colectivo Guacamaya, identifican desde 2015 a Johnny Hurtado Olascoava, alias El Pez, como líder de una organización criminal dedicada a secuestros y extorsiones contra mineras y otras compañías de la región. La situación obliga a que algunas empresas establezcan contactos forzados con grupos delictivos para operar, generando un entorno de inseguridad que afecta la productividad y la inversión.
Este fenómeno tiene implicaciones directas para el entorno de negocios en México, al deteriorar la confianza en un sector estratégico para la economía. La recuperación de precios de metales preciosos puede estar acompañada de costos crecientes en seguridad y riesgos para las operaciones, afectando tanto a las compañías como a sus empleados.
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