Canadá reafirma su 'no' a un TLC con China por cláusula del T-MEC
Canadá mantiene su negativa a un acuerdo de libre comercio con China, una postura definida por el Artículo 32.10 del T-MEC. La cláusula, un legado de la era Trump, limita la autonomía comercial de sus socios y solidifica el bloque norteamericano frente a Pekín.
Canadá reafirmó que no buscará un acuerdo de libre comercio con China, manteniendo una política definida por las presiones geopolíticas de su principal socio, Estados Unidos. La postura no es una elección de coyuntura, sino una limitación estructural impuesta por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que condiciona la política comercial de sus miembros. Para las economías de América Latina, esto subraya cómo los acuerdos comerciales modernos pueden incluir cláusulas que limitan la autonomía estratégica y alinean a los países con los intereses de Washington.
La clave de esta restricción es el Artículo 32.10 del T-MEC, una cláusula impulsada por la administración Trump que funciona como un poder de veto de facto. Estipula que si un país miembro firma un acuerdo de libre comercio con una “economía de no mercado” —una designación que EE. UU. aplica a China—, los otros socios pueden dar por terminado el T-MEC y reemplazarlo con un acuerdo bilateral. Esta condición obliga a Canadá y México a elegir entre un acceso preferencial al mercado estadounidense o una diversificación comercial profunda con Pekín, afectando un intercambio que, en el caso de Canadá y China, supera los $100 mil millones anuales.
Carney responde a las amenazas de aranceles del 100% de Trump: pic.twitter.com/nonJR0CUbL
— Emmanuel Rincón (@EmmaRincon) January 25, 2026
"Tenemos compromisos en virtud del T-MEC de no firmar acuerdos de libre comercio con economías que no son de mercado sin previa notificación. No tenemos intención de hacerlo con China ni con…
En lugar de desafiar la cláusula, Canadá ha optado por una vía alternativa para diversificar su comercio en Asia a través de su Estrategia Indo-Pacífica. Esta política busca fortalecer lazos con otras economías de la región como Japón, Corea del Sur y los países de la ASEAN. La decisión consolida el bloque comercial de Norteamérica bajo una órbita geoeconómica fuertemente influenciada por la política exterior estadounidense, un precedente que modela los límites y oportunidades para otras naciones que dependen del comercio con EE. UU.
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