Big Tech acelera la inversión en IA y redefine el mapa del capital global
Las grandes tecnológicas aceleran su apuesta por la inteligencia artificial. Amazon, Google, Meta y Microsoft proyectan capex récord para 2026, concentrado en centros de datos y cómputo, confirmando que la IA ya es el principal eje de inversión y competencia global.
Las grandes tecnológicas están entrando en una nueva fase de gasto intensivo en inteligencia artificial. Para 2026, Amazon, Google, Meta y Microsoft proyectan nivores de capex históricamente altos, concentrados en centros de datos, chips especializados y capacidad de cómputo, según estimaciones basadas en reportes corporativos compilados por Yahoo Finance.
Altogether, that's over $650 billion. pic.twitter.com/KmGnkRES03
— Yahoo Finance (@YahooFinance) February 6, 2026
Amazon lidera el grupo con US$200,000 millones en capex previsto para 2026, un salto interanual del 60%, impulsado principalmente por AWS y la carrera por infraestructura de IA a gran escala. Le sigue Google, con US$180,000 millones y un crecimiento cercano al 97%, reflejando la urgencia por sostener su ecosistema de búsqueda, nube y modelos fundacionales.
Meta proyecta US$125,000 millones (+73%), enfocados en entrenamiento de modelos, data centers propios y eficiencia de inferencia. Microsoft, con US$117,500 millones (+41%), consolida su apuesta vía Azure y su integración profunda de IA en software corporativo, productividad y nube.
El contraste lo marcan Tesla, cuyo capex en IA es menor en monto (US$20,000 millones), pero crece 135%, alineado con conducción autónoma y sistemas de entrenamiento propios; y Apple, con US$13,000 millones (+2%), que mantiene una estrategia mucho más contenida y selectiva, priorizando integración en hardware y servicios antes que expansión masiva de infraestructura.
La señal de fondo es clara: la IA dejó de ser un proyecto experimental y pasó a ser el eje central de asignación de capital en Big Tech. Esta ola de inversión no solo redefine la competencia tecnológica, sino que presiona energía, semiconductores, talento y cadenas logísticas, con efectos que se sentirán mucho más allá del sector tecnológico.
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