Anthropic no cedió: el plazo del Pentágono venció y la IA más usada en defensa de EE.UU. sigue con sus límites intactos
El CEO de Anthropic publicó su posición final: ni vigilancia masiva ni armas autónomas. El Pentágono amenaza con bloquearla. OpenAI y Google esperan en la fila. El límite entre ética corporativa y poder estatal nunca había sido tan caro.
Dario Amodei lo dejó por escrito: Anthropic no va a eliminar sus restricciones de uso militar. El CEO publicó una declaración formal horas antes del vencimiento del ultimátum del Departamento de Guerra — fijado para hoy, viernes, a las 5:01 PM hora de Washington.
Las dos líneas rojas siguen en pie: no vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses, no armas autónomas que operen sin intervención humana. El Pentágono exigía autorización para 'cualquier uso legal' sin condiciones. Anthropic dijo que no.
Anthropic CEO Dario Amodei said in an exclusive interview with CBS News' @jolingkent that the AI company sought to draw “red lines” in the government’s use of its technology because “we believe that crossing those lines is contrary to American values, and we wanted to stand up… pic.twitter.com/zA6y9IXcdv
— CBS News (@CBSNews) February 28, 2026
La respuesta del gobierno fue predecible en tono, contradictoria en lógica. El Departamento amenazó con etiquetar a Anthropic como 'riesgo para la cadena de suministro' — categoría reservada para adversarios extranjeros — y simultáneamente con invocar la Ley de Producción de Defensa para obligarla a cooperar. Amodei lo señaló sin rodeos: 'Una nos llama riesgo de seguridad; la otra llama a Claude esencial para la seguridad nacional.'
¿Qué sigue?
Si el Pentágono ejecuta sus amenazas, Anthropic quedaría bloqueada de contratos de defensa. OpenAI, Google y Palantir — que no impusieron restricciones similares — están listos para ocupar ese espacio. Amodei ya anticipó una transición ordenada si es necesario.
El contrato en juego es de $200 millones. La pregunta que queda es más cara: ¿puede una empresa privada mantener límites éticos sobre cómo los gobiernos usan su tecnología? Hoy, Anthropic apostó que sí.

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